La Rosácea se produce cuando la primera barrera de la piel, la epidermis, pierde densidad. Se vuelve frágil, adquiere una alta sensibilidad y puede agravarse, causando malestar, picor, sensación de tirantez llegando incluso a infectarse.

Con nuestro método los resultados se ven desde las primeras aplicaciones: recuperamos la salud de la epidermis y la piel se regenera y se fortifica, ganando textura y suavidad.

«Eva me explicó con profesionalidad, cariño y empatía, cómo tratar la rosácea con constancia y sencillos pasos. Mi piel respiró y yo noto día a día cómo han ido desapareciendo las manchas, rojeces y capilares dilatados. Es una suerte contar con Eva y con la metodología CPS»

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